sábado, 30 de agosto de 2008

Enfermedad VII

De ninguna parte y hacia todos lados
brota como el trigo en la greda de mi alma.
Brisas de inútiles suspiros se deshilan
en la madeja que ovilla la memoria.
Cautiva como el ave que trina en una jaula
su canto inaudible de libertad y firmamento.
Así, se traslada como un tango entre sus cortes
la sonrisa escapada de una blanca primavera.
Así, la sostengo en el hueco de mis manos
donde punza sangrante las yemas de los dedos
¡Me dirás que son las leyes de la vida!
que ni enfermo puedo prescindir de la nostalgia,
que no hay norma que no acote mi lívido criterio.
Pero crecen pirámides de pétalos rotos
en la planta mortecina donde florece el tiempo.
Y son lastres rimbombantes las montañas
donde el cóndor domina las auras del espacio
y son espesos los pasajes por los campos
y son extensas las ausencias de los besos.
El dolor suena en mis asilos cada instante
como un extraño tango ajeno a Buenos Aires.
Como un canto de sirenas en mis inútiles playas,
en mi inexístete ideal de torpe singladura.
¿Tu le señalarás acaso lo mucho que la extraño?
¿le dirás que mi paisaje la contempla
en el áurea en que se ciega mi cruenta letanía?
Herejes telarañas me aprietan al ocaso
de éste baile remendado de muecas sediciosas,
y éste tango de amor que llega desde lejos
es una danza mustia de oquedad y de misterio

Walter Faila

1 comentario:

FANNY JEM WONG dijo...

COMO SIEMPRE UNA DELICIA RECORRER TUS VERSOS MI QUERIDO WALTER
BESOS
JEM WONG