sábado, 16 de agosto de 2008

Enfermedad IV (Mi Palabra)




Si ves a mi palabra deambulando por el parque,
no relates que agonizan mis últimas poesías.
No la dañes con tristezas que ya bastante ha tenido,
quédate en silencio como sueles hacerlo;
escondido y al acecho en la última guarida,
sin perder los privilegios del poder que aun ostentas.
No le expliques que la noche se alarga en mis desvelos
Que mi carne se retuerce entre las lilas de mis sábanas.
Ocúltate de ella que me liba sobre el cráneo
su verbo de cartílago anochecido de penumbras.
Permite que mis patios de gredas y calizas
se asomen a mis horas de hebras y peñascos,
No recales de la tarde rubia su frescor de manzanillas,
ni amontones discursos de políticas lúgubres
en los sacros oídos de su huella pasajera.
Me basta con mirar el horizonte
colgado de las garras de otro cóndor,
me alcanza con un golpe de sangre en mis arterias,
con un soplo de latidos musitando su congoja.
Te pido que disipes los tiznes de la urbe,
que aclares en dos letras de auténtica desdicha
las causas que envolvieron mi tránsito de nubes.
No dejes a mi fuente heredada de musgos
en la amarilla libertad que se escapa de sus cántaros.
Ya no quiero que me nombres en laureles de silencios,
ni pretendo mi cortejo de alabanzas inauditas.
Si percibes mi palabra extraviada en el camino,
no le cuentes que me viste
llorando en el reglón de algún poema.
Doblado como un junco en medio de los vientos,
quebrado como un roble en la tala de la vida.

Walter Faila

1 comentario:

Rossana dijo...

Mi querido amigo:
He llegado hasta aquí, tu espacio, para decirte...

FELIZ CUMPLE!!!

TE DEJO UNA LLUVIA DE BESOS
UNA TORMENTA DE ABRAZOS
Y UN HURACÁN DE BUENOS DESEOS
TU AMIGA
ROSS