miércoles, 17 de junio de 2009

Otros Tiempos

Es casi lógico, en tus ojos se transparenta la tierra
y caen rendidos todos los soldados.
Desconoces aun que existe mi infierno.
Yo debiera desnudarme y caminar descalzo entre las brasas,
ir por los montes cazando gredas aborígenes
y vomitar sobre el retorno imposible de la vida.
En cambio en tus manos se derriten todos los aceros
y se congelan los candentes hierros.
No cabe en tu pecho la soledad de un nombre,
ni la carne abierta ni la boca herida.
Las flores reverencian tu mirada
y los colibrí se miran en el fondo de tus iris.
No hay espacio en tus dedos donde duela aun la ausencia
y tus pequeños oídos ignoran otro sonido distinto a los suspiros.
Yo debiera penetrar en los vagones
y ponerme a beber con el mendigo
el paso de las horas ardientes en mis muros de herejías.
Yo debiera devolverme a los cuarteles del destino
y cavar un túnel para enterrar mi tiempo.-
Sería entonces dichoso el tributo de la hierba
y ningún otoño se levantaría en armas
para sublevarse a los antojos juveniles de tu encanto.
Es mas que lógico, pequeña,
todos los oídos miran tu voz,
todas las pestañas se vuelven paralíticas.
En cambio mi grito se ha quedado mudo
y solo retumba en el fondo de mi alma negra.
Venerada la luna que te alumbre los senos
cuando caiga rendido tu vientre al deseo.
Bendita la boca que te muerda los labios
y el hombre que cabalgue en tu cintura de seda

Walter Faila

viernes, 5 de junio de 2009

Reclusión... (Recitado imperdible de Princesa Azul)

podcast



Si no puede escuchar, quizá les falte instalar QT. 2.8, pueden hacerlo desde aqui: (es el primero de la lista)

Pinche, elija el QT. 2.8 y ejecute

jueves, 4 de junio de 2009

lunes, 1 de junio de 2009

Reclusión hacia el silencio

Y llega la hora en que tengo que besar, y noto en la boca el sabor de la sangre, los colmillos sucios, los labios hinchados por el tiempo y por la muerte.
Y se aproxima el momento de la breve caricia, y veo en mis dedos espinas secas, playas vacías y rocas vulneradas. Entonces comprendo el collar de cactus que envuelve mi cielo y el sexo del sol violando mis ansias.
Me quedo mirando el camino donde pasan los extraños y los ausentes, y me siento un mendigo alegando a los pájaros mis vuelos imposibles.-
Y aun así, me niego al mundo, me escondo en sótanos misteriosos y en túneles fétidos, socavando en tumbas dormidas mis sueños de bardo.
Entiendo que la poesía sirve para disfrazar el horizonte y decir que la luna viste camisones de seda. Que es útil para descargar el arroyo que se rebasa en mi ánimo, ante la ferviente crecida de mis lluvias internas.-
Ha comenzado el frío en el sur de mi alma y veo que nada florece entre las hojas secas; me empeño en llevar a contrapelo la piel del destino, a caminar por las sombras suplicando una palabra que alimente mi osamenta, entre tanta ruina descalza, entre tanto escombro maldito.-
Confirmo que la poesía es útil para falsearle a la piedra, que ha parido dos flores en plena madrugada, que sirve para tapar la mierda que corroe las dentaduras de hierro con que me muerde la vida.
Y aun así, me guardo los trapos húmedos en los bolsillos rotos y salgo por las tardes para esconderme, de los espejos y los diablos que moran bajo los maderos de mi cama, hasta que llega la hora en que tengo que besar, y me doy cuenta que el sabor a sal que llevo en la boca no es mas que una gota de lágrima que zozobra bajo el techo de cinc que contiene la tormenta oscura de mi sangre de poeta.-
Es la hora de mentirle al sol, que sus hilos de oro entran como rayos de vida a través de la ventana, es hora de sentarse bajo el sauce, a mirar como pasa imperturbable por el lecho del río, el barco de los sueños, llevando en su proa el cadáver mutilado de mis últimos versos.-
Es hora de llorar, amor, como lloran los pájaros… cantando hacia el silencio.-

Walter Faila

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sábado, 30 de mayo de 2009

FINITUD

Sin orden, sin juicio, sin esperas.
Sin una ilusión corta, sin un sueño largo.
Así fue, así será.
La vereda ancha, la calle angosta,
un remiendo a cada paso, un agujero en la avenida.

¡Ni un día distinto, ni una cama perecida, ni una queja igualitaria!
No quedan ya ni telones ni escenarios,
para los cuartos menguantes que amanecen con la luna.

¡Esta brevedad de amor quepa en unas cuerdas de violines
afinados con las flacas gotas de la lluvia!

Este latir entra en la palma de mi mano cerrada,
en mi pulso de sombra, en mi oquedad de utopías irascibles.

Sin Góngora, sin Quevedo, sin Martí,
sin una prosa maldita, ni una rima sagrada, ni un soneto preciso.

Esta vida cabe en el hueco de una pared sangrante
en la herida repulsiva de un misterioso grito.

¿Cuanta pena mas te hace falta?, ¿Cuánta tristeza?

No hay maderas para armar el fuego
Ni tampoco brasas para dispersar cenizas

Desde éste incómodo borde donde agoto el equilibrio,
Donde no existen verdades ni preguntas sin censuras.
Donde nada comienza y donde nada termina.

No queda ya una carta entre las manos
ni siquiera la posdata en lo ancho del camino
Los sobres rotos, las letras enquistadas, el beso interrumpido.

Sobre éste límite abrazo… la finitud de la vida.

Walter Faila
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lunes, 25 de mayo de 2009

Desconcierto

Suena una música lejana sobre los prismas recluidos del horizonte otoñal y pueblerino.
El enigma equidistante, irresoluto, me conduce a preguntarme ¿ cuánta ironía cabe en tu palabra adversa?, allí donde el testimonio cobra el coraje de un verso y se vuelve corrupta la desidia del razonamiento.
He visto amanecer al sol, coqueteando con sus brillos a la cara oscura de la luna, detrás de dos cuartetas cubiertas de rocío.
He descubierto la contemplación plena de los ojos cerrados, y la ceguera absoluta de las necias miradas, justo cuando hablaba con los jueces, una mañana de mayo, antes ser arrojado a las hogueras del silencio.
He palpado la voluntad tergiversada de un poema roto, en la audaz degeneración de la originalidad contemporánea, imbuido en el mito de un sueño esperanzado de grandeza.
Y sin embargo, aun no puedo descubrir cuanta ironía cabe en tu palabra adversa. No he podido aprender a caminar ese territorio de milagros, para des gangrenar los mensajes oscuros de las sucias estrellas.
Y de pronto me veo con tribulaciones iracundas, in retóricas, banales, hastiado del hastío y encadenado a la desdicha. Ignorante de la desnudez del alba y de sus senos de sombras, mientras un frío sudor de angustias moja los pies de la ausencia, recordando las horas en que solo esperaba el momento para amarte.
Hoy la tarde menstrua su gótica adolescencia de resplandores bizantinos, misceláneas de perversas y prostituidas soledades en los cajones encorvados del tiempo, y es la palabra, esa palabra, todas las palabras, las que sucumben como presas insalvables de Artemisa, en un campo de algodones donde sangran a tus pies, escasos de ilusiones, mis pálidos poemas.

Walter Faila

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Carrusel

Hubiera mirado el horizonte por sus ojos aquella tarde, cuando los lapachos
lloraban sus lágrimas violetas, en un carrusel arremolinado de verbos silvestres y quejidos etéreos.
Hubiese sembrado en el jardín de su obligo, el desparpajo de un pétalo rebelde, soñando con otoños de hogueras y de tálamos. 
Era la primara vez que la paz y la batalla se liaban en los besos. 
Era quizá la última ocasión de observar, cuando algo parecido al universo, confundía en dioses vegetales su sexo de abeja ,crisálida y ameba.
Entonces yo, lo hubiese logrado.
Hubiese podido observar la piel senil de la aurora, masticando cardos y margaritas, entre los tules tenues de la vida.
Tal vez lograba que nazca, desde su pezón herido, el maná para aquél pájaro que se murió en la nieve, reclamando su morada a los árboles blancos.
Pero ya ves, en éste carrusel sigo girando, sin que nadie me diga que el tiempo es viejo y que la mañana vomita putrefacta sus relojes de soles y de nubes. 
Nunca me avisaron que la noche no era virgen, que engendrando fantasmas paría sus saudades en el hueco oscuro de mi cráneo, taladrando gestas de infantes, en los campos ambiguos de la heredad condicional de mis auroras.
Perdóname, amor mío, de haberlo sabido no hubiese bebido la sangre del odio, ni hubiere roto mi palabra en un verso.
Perdóname, vida, de haberlo imaginado, no habría arrancado los lirios de tu pecho.-


Walter Faila

domingo, 5 de abril de 2009

Remembranzas de domingo (Poema 4)




Una junta de adoquines se dilata en la calleja,
bajo el sol implacable de Santiago.
Declinan dos gestos a la vera de tus cejas
buscando explicaciones
en el silencio irascible de mi cráneo.

No hay máculas que borren tus sudarios
Ni brasas que consuman mi noveno cigarrillo.
Los laureles han quedado ya amarillos
y los chopos se durmieron desvelados de rocío.

Estoy diciendo que no vuelven los cauces de los ríos
a besar los pies de su madre en las montañas.
Que el viento no regresa después que ya se ha ido
ni los remos empujan dos veces igual agua.

Que no hay acero que soporten a las fraguas
ni flores que perduren con aliento de retoño.
Que remendando inventarios en las hojas del otoño
he quedado hurgando los vestidos de la infancia.

Estoy diciendo que hoy te extraño mas que nunca
que es domingo de orfandad y de nostalgia.
Que ordeno mostradores en el sesgo de las horas
y no hay espacio que no tenga tu mirada.

Que se muy bien que ya te has ido
Que la vida devoraste en la cena de los tiempos.
Que no regresan los pétalos perdidos
ni vuelven los rosales a crecer en el invierno

Estoy diciendo que soy un perro herido
ladrándole a las manchas soez de tus luceros.-

Walter Faila

viernes, 3 de abril de 2009

Remembranzas contrapuestas (Poema 3 de la serie)

No aprendieron mis ojos a olvidar tu mirada,
Ni mis manos supieron derrumbar tus recuerdos.
Palmo a palmo se cayeron los sueños
y en el cristal del mundo se rompieron mis alas.-

Fueron los desdenes la materia y la sustancia
que labraron las rutinas de todos los empeños.
Y a la flácida greda de tu alma puso velos
la polvareda de la vida con telones a dos aguas.

Fueron mis desvelos como platos de balanzas
inclinando la osadía a las huellas de tu cuerpo,
y asistieron con cordura a la hora de tu entierro
sin cargar entre mis manos un racimo de palabras

Nunca pudo ni podrá ésta célula de hierro
detener tus nenúfares en medio de la nada,
vistiendo tu memoria en piélagos azules
desnudando tu nombre en bajeles de esperanzas.

Estás escrita con mi sangre sobre el tiempo
estás adjunta a los guiones de ésta fábula,
no podrán tus madreselvas navegar en el leteo
ni mi boca lisonjera esquivar tanta nostalgia


Walter Faila

domingo, 29 de marzo de 2009

Remembranzas

Es mucho más, amada mía

Es entrar en el cuarto y percibir la palabra
de tu voz que no habla, de tu voz que no dice

Es mirar al espejo y observar tus cabellos,
anudando en tus trenzas los pedazos del tiempo.

Es entrar en un libro y leer en tus ojos
la pestaña del beso parpadeando en la ausencia.

Y es perder el origen en las manchas de hollines
que rellenan de humo el mural de tu vida..

Y es buscar sin distancias en tus senos de agua
Y es bucear en el vientre de tu húmedo olvido.

Es crear en las sombras tu luz y cadencia
Y es morir en tu nombre, y es vivir en tu grito.

Es mucho más, amada mía

Mas que tu imagen tallada
en retazos de ébano y peñascos de auroras

Mas que el mausoleo de lívidas estrellas
en que guardas celosa tu rastro y tu memoria.

Es mas que esta escoria de un manojo de letras
en que oculto la sombra de tu tímida gloria,
cuando al hablarte trazo éstos versos de angustias
y mi ebria tristeza cojea sin rumbo
ante los ojos llorosos de la pálida luna.-

Walter Faila

Remembranzas contritas

Es un niño viejo que camina en la infancia
Descolando barriletes en el tiempo
Cazando mariposas en su barba.

Es un cuerpo etéreo en la tormenta
Con olor a heno, a barro y bosta de relojes.
Con perfume a fresas verdes
a pólvora, a cobre y a cuchillo
A besos de amantes, a burdel y prostitutas.

Es la fragua ciñéndose a mi pecho,
por tu boca celeste y tu mirada negra
Por tu ebria aventura, por tu noche sucia.

Es la pierna aserrada de la nube
Un dios vegetal con su sexo de abeja.

Es algo mas que el orfanato de mi alma.

Es buscar la mañana y encontrarla dormida
Es hurgar en la tarde con los ojos cerrados
Es mancharse los dedos con las sombras del sol.

Es hablarte y decirte, aunque se que no escuchas,
que en mis letras se rompen tus vocales sin verbos
que conjugo tus años en paredes mugrientas
que tu mármol me ofrenda epitafios de luna.

Es algo mas, amada mía.

Es exceso y quebranto, es cincel y martillo.

Es mirarte sin ojos y es beberte sin prisa
Es tallar la memoria con las manos vacías

Es quedarse analizando cada huella
cuando el camino está lleno de malezas
y el paso se hizo rastro al otro lado de la vida.

Walter Faila

sábado, 28 de marzo de 2009

Ojos Negros

No pude besar sus ojos negros
Esos ojos que no conseguían contener el llanto.

No supe implorar el beso
en el sesgo otoñal donde imperaba
cortejando el misterio y convocando al colapso.

Entonces me perdí dibujando coronas en mis sienes
Roto de tiempo en la cordura,
sin rencores, sin gritos, sin negaciones ni egoísmos

No insistí en entenderla ni juzgarla;
si al fin y al cabo la vida sigue impura
y ya no importa si blasfeman los pájaros
cuando la procesión se vuelca por el aire
oliendo a biblia con sus alas de azufre.-

Que importa si no puede besar sus iris
y su llanto se hizo flaco en la pobreza
y millonarios de penas sus arpegios
me cuestionaron los besos no alcanzados.

Si después de todo nunca supe el momento
que mancharon de barro los pétalos de las rosas,
ni cuándo se cayó de sus piernas la vergüenza.

No aspiré a persuadirla ni vejarla
Porque jamás me enteré cuando fue adjetivo
Ni advertí las palabras cuando huyeron
temiendo y temblando por la ira de un poema.

¡Qué importa si no pude beber sus lágrimas!

Ya vendrán, tal vez, otros ojos negros
y serán como el bosque en medio de la noche
y el verbo se desgajará en su tala
y mi boca se posará en sus iris,
y una y otra vez
me dolerán los labios al besarlos.

Walter Faila

lunes, 23 de marzo de 2009

Dédalos Nocturnos

Me dijeron que te fuiste caminando por el tiempo.
Que relojes herbívoros tragaron tu paso de amapola.
Que por morder el sol te quedaste sin aliento
con el rostro arañado de pálidas estrellas.

Me dijeron que arrullando los labios de los verbos
te vieron besar la piel de la nostalgia,
y rompieron los mágicos potrillos del recuerdo
en una estampida de sangre el redil de la memoria.

Entre aspas de mármol y siluetas de quebracho
me dijeron que te vieron pasar por los refugios,
amarrada a los líquidos verdosos de la lluvia
con dos coplas suicidas de amor y de intemperie.

Que sentada en el idioma irascible de los versos
sin respaldos de esperanzas en tu marcha irreversible,
te observaron con signos enquistados en ausencias
en los puentes anversos a la edad contemporánea.

Desdoblando campanas en dédalos nocturnos
con tu néctar decantado de derrota y de combate.

Recostada en tálamos de otoños ambarinos,
me dijeron que te vieron
en el hospicio celestial de los poetas,
zurciendo las guerrillas de tu alma
con las hebras del enigma adornando tu cabeza.

Walter Faila

lunes, 2 de marzo de 2009

Como las notas de un tango

Sutil de entre las grietas emanas cual palabra,
tanteando vocablos en las sombras de la idea.
Falsificas embustera y demagoga una alegría.
Das frutos en la piel y erosionas el suspiro.

A veces te descubre sediciosa mi retina.
Te embriaga insaciable bebiendo adversidades.
Te muda por las bocas vehementes del instinto
y te acopia en silos de espíritus nocturnos.

Yo sigo en ti como las notas de un tango
que tristemente se esparcen por las nubes
buscando el adjetivo que me lleve hacia tu boca
inquiriendo tu silueta en las siluetas de la urbe.

Porque tu hambre de Artemisa me obliga
a tenderme como alfombra en el Olimpo
Porque me duelen las pisadas de tus dioses
y mi alarido es mas fuerte que el gemido.

Sigo como un salvaje que busca el alimento
en las carnes de un ciervo que escupe metáforas,
y salgo a la caza de las serpientes que reptan
dejando huellas de oscilación entre mis verbos.

Sigo porque el nirvana del idioma me libera
cuando la cadena del instinto es un grillete
en la psicosis mística de mi cerebro fósil.

Porque fue de misterio la niñez umbría
y mi voz se elevó sobre las copas de los árboles
para acariciar tu corazón sin rostro
para besar la llaga de un linyera en el crepúsculo.

Yo sigo en tu palabra porque nací del silencio,
y la mudez de la madrugada atormentó mi grito.
Sigo en ti como las notas de un tango
pegado a tu baile de seducción y de capricho.

Walter Faila

martes, 24 de febrero de 2009

Paisaje Inevitable




Ha cesado ya, en los montes la tormenta.
El devaneo de la lluvia, es ahora verde hierba,
calicanto de fontanas donde gimen acuarelas,
estandarte de gorriones que susurran silenciosos
con vuelos raudos y ligeros sus lívidas ideas.-
Los esbeltos pinares suspiran y se quejan
de las heridas provocadas por el viento,
y en la copa majestuosa del lamento
se me liga la tristeza, con que nace un nuevo verso.

Inevitable es la postura de mi novel pensamiento,
inevitable el mencionarte en mi clima de recuerdos,
Si veo en las hojas del lapacho, tu blanco y suave cuerpo,
y en una santa rita te cuelgas, como un adorno del cielo.
Como hacer para enterrar tus contornos silentes,
en la ventura en la que moras, agridulce, en mi pecho,
si parece que lloraras con sonrisas
si parece que rieras mientras lloras
si se niega en la consciencia el olvido del deseo.

Inevitable, amor, inevitable, indolente como el beso
que esperaba repartido, en guijarros de tenues aguaceros.
inevitable como la finitud de mis metales templados
en la fragua artesana en que el orfebre,
hace su joya derritiendo la enjundia de mi acero.

Ha cesado la tormenta en mis montes y mis campos,
los niños festejan con alegres saltos
que el sol al fin no quema sus piececitos descalzos.
Un pordiosero quita una lechuga de su saco,
y me ofrece generoso, cuando me ve mirando,
desde la cima de un muro destruido,
que no es mas que un corazón de escombros olvidados.

Inevitable es el paisaje, que la mañana ha entregado
a mis ojos de hombre, a mi inquietud de bardo.
Inevitable es sentir que te he perdido,
que aun arrastro, ruidoso, mi dolor encadenado,
entre las curvas de un tiempo, en que tu eras mi reina
y yo, tu fiel y servil esclavo.

Inevitable, es ver tanta sonrisa en mi llanto
cuando te observo elevándote desde el ánfora,
con la música triste,
de éstas letras de amor con que te canto.-

Walter Faila

martes, 13 de enero de 2009

Círculos Infinitos





He llegado a éste círculo infinito
donde saltan los dolores sobre el muro,
y envejecen las raíces del crepúsculo.

Donde se levantan Mezquitas de arenas en el río.
mientras la luz de París baila un tango
en la noche bohemia de la bella Buenos Aires.

He llegado a los estuarios de éste vértigo
donde colapsan los sentidos contrapuestos
y se baten a duelo los gestores de la gloria

Me miras y te observo en la fábula de un grito
con el disfraz solemne de todas las verdades.

Necesito descansar de éstos flagelos
que me inhiben la voluntad de ser humano.

Necesito de mis manos artesanas
tallando eclipses en tus pezones de rocío.
Preciso de mis pies caminando por tus huellas
en busca del sendero que me lleve a tu cintura.

Porque todo ha sido débil y voluble
La libertad reclamando libertades
en la esquina donde doblan las campanas.
Donde una puta idea se apodera del criterio
y la historia se sigue alimentando
con la carne y los huesos de los niños.

Necesito olvidarme del instante
subir al trono donde quiebras tu cabeza
para beber de tu frente la ternura de la noche.

Es indispensable que maduren las voces
en los árboles donde crecen tus silencios.

Ya no puedo sostenerme
en la violencia inapelable del cinismo
ya no quiero vivir
con mi cráneo sumergido en tanto infierno.-

Walter Faila

jueves, 4 de diciembre de 2008

Dedalos Nocturnos II (En Busca de la felicidad)




Embriagado de lloviznas en rústicos figones
busqué por tus vocablos la erosión de la otra vida.
En la mágica silueta donde habitan los recuerdos,
en los piélagos silvestres de galeones sin banderas.

Por un noviembre agónico me dijeron que te vieron
caminando distraída por las líneas del invierno.
Que la ropa de algodones que vestías esa noche
oscilaba besando el contorno perverso de tu cuerpo.

Me contaron que tus ojos no miraban
mas allá de los hospicios de tu tiempo.
Que en un bar bebías dos vasos de nostalgias
con la estrechez impenetrable de tu frágil pensamiento.

Envuelto en olas de polvo te busqué por los caminos,
enfermo en el tedio de mi herida de infortunios.
En el templo de Diana descansé con las neblinas,
mientras jugaba a borrar las hojas de la luna.

Me dijeron que pasaste una tarde de pinturas
cuando el sol estampaba estrellas en tu rostro,
y tu vientre se henchía con la fronda de un naranjo.

Me contaron que te fuiste desgranando los rosarios,
detrás de un Dios de palo y la cruz de un ebanista.

Que era en vano buscarte en mis anhelos
que en el hijo de una rosa, rostro abajo frente al pétalo,
te moriste una mañana
aplastada por las piedras del milenio.

Walter Faila

domingo, 26 de octubre de 2008

Escultura de lujo ( Te amé)




Te amé desde el suburbio desollado de mis días,
en mis mares omitidos de playas y mareas.
Al costado de la vida programada por los jueces,
en el sótano del tiempo embotado de lirismo.

Te amé a pecho abierto en la batalla,
en las crisis urbanas del amor envejecido.

Me sostuve en el silencio amoral de tu castigo
cuando tu voz de sentencia se negaba a la palabra.

Te amé desde mis huesos de animal salvaje
cuando el sol se iba como un pájaro afligido
ha refugiarse cansado detrás de la alborada .
Cuando el diáfano derrumbe del crepúsculo
cabía anticipado en una nueva madrugada,
y eran conos oscuros de sombra y precipicio
las líneas paralelas de las huellas de tus ojos.

Te amé desde mi sangre como a un vicio
en la inquietud de mis anhelos presunciosos
Con el grito borracho de rebeldes gemidos,
y los iris azorados en la heredad de tu caldera.
Cuando siendo obrero y peón de tu cintura
intenté tallar tu corazón desde un poema.

Te amé mujer sin tiempo... ¿lo recuerdas?
Eras para entonces
solo piedra y cobre en la cantera.-

Walter Faila

lunes, 20 de octubre de 2008

Poema Triste




Otra vez clavaste tu flecha en el centro del poema
una vez mas dejaste silenciosa mi palabra.
¿Hasta donde llega tu benevolencia noble
abandonando incauto en tus guardianes
el cuidado y la certeza de tus actos?
Cual es la honra del honrado si le quitas
tres vetas de maderas para tallar una angustia.
Tu me comprendes, ¿verdad?
¿sabe tu grandeza comprender mi minúsculo estallido?
Otra vez, hija de Júpiter, Artemisa,
tu saeta ha paralizado el corazón de mi poesía,
matando en un minuto la voz que lloraba de congoja.

La figura de una rima triste vaga por los muros
plagada de abandonos y desdichas,
como un gato que busca escapar de la sombra
que proyecta sin recelos la fase clara de la luna.

Se ha enturbiado la esencia en mi bosque de escarlata,
y entre defunciones imprevistas y penas cotidianas
el cielo se ha sentado perplejo en los espejos del mar,
buscando explicaciones en el origen de sus aguas.

Detrás de los telones de ésta escena,
miro aniquilado sangrando de ausencias
la garganta cortada de mi último verso.

Walter Faila

miércoles, 15 de octubre de 2008

Historia de un Olvido

Es éste el mismo suelo la misma tierra
la igual alfombra el idéntico valle.
Por aquí pasaron Incas, Aztecas, Capitanes.
Aquí se escudó el pueblo y se quemaron las aldeas.
Se obstruyeron las cíclicas cerraduras del olvido.
Se marcaron los caballos robados a los indios
se mataron los perros que sobraban en la calle.
En ésta misma y avejentada tierra,
en ésta arena de arrugada playa.
Se voltearon los templos de adobe y de barro,
se incendiaron los libros repletos de memoria.
Aquí, hermanos, se vendieron las almas.
Sobre éste lastre de cadenas en progreso,
nos pusieron herraduras y montajes,
nos vistieron de señores elocuentes,
de sabios guionistas de cuartel y de oficina.
No sabían que el amor era mas
que una rastra de abusos y vejámenes
Nos dejaron encerrados en un cuerpo sometido,
en dos manos laboriosas y sangrantes.
Nos cubrieron la vida de relojes y caminos,
elevaron concordancias de poder y de avaricia.
Omitieron el contarnos mas allá del protocolo
que aún cabían en un ánfora tres sueños,
que el honor justificaba la mortaja y el destierro.
En ésta misma casa donde hoy gime la vergüenza,
nos legaron cien lunas escondidas en los bosques,
dos mil soles durmiendo detrás de las montañas,
a cubierta de los lobos con su muerte insobornable,
soportando el desatino de la fiera convergencia .
Se olvidaron de entregarnos nuestros ojos,
de explorar en nuestras almas milenarias.
Omitieron decirnos que el amor era otra cosa.
Excluyeron de los labios nuestras risas,
se olvidaron de llorar con nuestro llanto.-

Walter Faila

domingo, 28 de septiembre de 2008

De Bronce y de petróleo





He aquí un hombre semejante y distinto.
Solitario trashumante del atajo de la vida,
cortesano de las flores arrumadas en jardines,
mendigo de la lluvia y alquimista de las luces.-
Caminando en un planeta de bronce y de petróleo,
entre cuerpos hambrientos de lujuria y de vejamen
entre hermanos sanguinarios y padres perversos.
Hurgando en un verso la nostalgia de las piedras
que deslían su llanto en el efímero beso de las olas.
¿Podrás quererme en ésta estancia
de piélagos singlados por buques de tristezas?
¿Sabrás arrancar de mis instintos
la sonrisa enlatada en la viruta de mis tiempos?
He aquí un hombre como tantos hombres
vestido con la muerte del crepúsculo
en el mediocre meridiano de la noche.
El que escapa en la ceniza cuando el fénix resucita
y es una cara roja en su relámpago de infiernos
la huella del latido que dibujan sus quimeras.
Aquí tienes la sombra prematura
del feto que parieron sus pasos errabundos.
Recorriendo los tinglados del mercado de los sueños,
comprando en algún puesto de especies naturales
la mezcla de tisanas que alivien sus cartílagos.
¿Podrás reconocerme en ésta oquedad en que me miras?
¿Florecerán tus agios crisantemos en mi campo de vestigios?
¡ Si al menos tu nombre le enseñaras a su boca!
¡Si acaso te cayeras en su mano de obrero y artesano,
y tallada fueras como ébano de savia a su desdicha!
He aquí mujer un hombre sin cruz y sin bandera,
sobreviviente de las excavaciones de su alma,
quemado por las brasas que arden en su pecho,
deambulando por tus pasos de corrillo y de frontera.
Colgado en halcones que sobrevuelan epitafios
de un cementerio de farolas con mares cobrizos y secretos.
Buscando en las líneas de tus labios una tumba de otoño
para sepultar las tristezas
de su planeta sombrío de bronce y de petróleo.

Walter Faila

Videos de Lara Fabian (Maravillosa)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Enfermedad XI (En memoria de Rosita Buk)

Nada dicen los racimos de bucles de las olas,
no se escuchan los coros de duendes que me habitan.

¿Será que se ha dormido el río en la noche de Santiago?

¿Cómo tenso la cuerda de la guitarra que jamás he tocado
para romper ésta elipsis de agua que agoniza en la ribera?

¡Légame un Orfeo de átomo y de arena en ésta playa!
donde callan los vientos y descansan sus ansias las sirenas

¿No te das cuenta que el poema es una herida de recuerdos,
vagando dolorido entre Obeliscos y mudos bandoneones
Que alquimista de quejas en los verdores de una broza
ha mezclado su ángel en libros de musgos y hojalatas?

¡Sostenido como un feto de céfiro en las ubres de la aurora!
observo en sus loas la voz ausente, su canto, su sonrisa.
Malhumorado e incrédulo ante los ojos finitos de la vida,
como un linyera licencioso contemplando una diadema.

¡Alcánzame un Apolo con su lira de sol a mis nocturnos!
donde se desgranan los trigos con espigas de silencios,
No me rompas éste vuelo bajito de pájaro iracundo,
no libes mi cabeza excomulgando el don de su palabra.

La frente se parte en un mendrugo de hielo enharinado,
de la lágrima primaria que dio origen y raíz a la tristeza.

El domingo se aproxima merodeando como sierpe,
y es un vidrio que anuncia en su estallido la tormenta,
y es un bifronte de rotas cicatrices el día que antecede.

Walter Faila

martes, 2 de septiembre de 2008

Enfermedad X (Por ella)

Querido amigo, cuando hay necesidad de seguir una serie, hay que darle el gusto....como la etapa azul de Picasso, hasta que no lloró todo el dolor de la muerte de su amigo, no dejó de pintar azul. Así tu Enfermedad de Amor.
*:*:*:*
Te abrazo, te sigo
*:
*:*: Rosa Buk


Es la siesta una esquirla clavada entre mis dedos.
La vieja lapicera se agota ante el impulso de la letra,
y te hablo una vez mas ignorante de tus leyes,
sabiendo que el honor solo duerme en tu grandeza,
pensando que aun te queda la razón que te haga justo,
confiando no lastimes su voz en el poema.
Te pido que enciendas en crepúsculos de cobre
su frente desnuda de mujer y de profeta,
no la dejes escalando en los montes de tu imperio
no retengas en tus ánforas los adagios de su idea.
Si la ves exiliada en los campos de la tarde,
si la observas danzando en las estrías de una estrella,
no le digas que aumentan como frutos mis angustias
ni le cuentes que desbocan los caballos de mi pecho.
No te olvides que ella crece en sus acciones
como el pino que a la lluvia se eleva sin desvelo.
No distraigas su ejercicio de cariño
no murmures el silencio de mis noches.
Que se meza en la enfermedad de mi destino
la extinta oquedad de su próvida niña de seda.
Que traviesa camine en los sitios prohibidos
que deslizan sustancias de astros y perlas.
No la dejes, perdida, paseando sin rumbo
no me alargues la pulcra y escama condena.
Si la ves, solo dile,
que escribí éste poema por ella.-

Walter Faila

lunes, 1 de septiembre de 2008

Enfermedad IX

La tristeza que tiene mi alma
por el blanco camino la dejo
para ver si la encuentran los niños
y en el agua la vayan hundiendo,
para ver si en la noche estrellada
a muy lejos la llevan los vientos.

Federico Garcia Lorca


Me quedo ésta noche arrinconado de la vida,
en una alcoba de trémulos latidos.
Arqueado como el arma de cupido
tensado como soga de gallardo equilibrista.
Mañana regresará la luna llena
a descolgar los pésimo telones de mi artista,
a beber de mis ojos la nostalgia de un poema.
Hoy subsisto recogiendo en la gran lista
cada veta de dolor que guardo y me condena.
No te hablo ni te pido soledad para mi pena,
solo pienso que la parca ansiosa no me vista
mientras duermo descansando de la senda.
Hoy me quedo arrumbado de una estrella,
distante de las cosas que me juzgan
insano como un loco comunista
ajeno a los sueños del amor y de la trova.
Te dejo descansar de los suicidios
que alimentan mis delirios como ubre de una loba.
Hoy me duermo con su alma como un lirio
perfumando los recuerdos en las líneas de un estrofa.
Hoy reposo sin mediar mas de mis heridas
sabiendo que la muerte aun no me muere
resignado a que la vida aun no me viva.-

Walter Faila