Hay en mis ojos huellas de bronce y acero
prueba implacable de que mi piel
otra vez, no reconoce las noches.
Huellas de días sin poder dormir
Impotencia amarga que se bebe cual cicuta
en un vaso de impiedad y destemplanza.
Noticias de tragedias y de muertes
Llantos sobre las vías del sueño
en andenes ensangrentados sin odio, sin guerra.
49, como mis años, pero con años menos
49 pedazos de obreros en la cal de la parca.
Una burla más a los sin voces
a los niños, desde hoy, huérfanos de paz,
esclavos del recuerdo y la tormenta.
Ya no pregunto, no vale la pena,
ya conozco de memoria la protocolar respuesta,
si al fin de cuentas en 49 días ya nadie se acuerda.
Un día para olvidar a cada uno
un día vil como aquellos viles que solo miran su testa.
En éste día en que mi piel desconoce la noche
y mis ojeras son ya más de acero que de bronce
lanzo cuatro gritos al viento
para ver si llegan donde no llega el hombre.-
Walter Faila

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