
Una nevada de mariposas tensa el aire suavemente
Sobre éste noviembre de barriletes y de vientos
Las hojas, extraviadas, sobrevuelan el crepúsculo
y un manojo de tiempo me desaloja de la vida.
Ya no es hoy, ya nunca más será hoy
La turba que marchaba detrás de un coro de grillos
se dormirá musitando la canción de la “Nana y la cebolla”.
Seguirá llorando el sauce más allá de las risas del río
y la primera piedra lapidará la rosa más hermosa del jardín.
¿Hasta cuando?...vida… ¿hasta dónde?
¿Cuando llegará el nirvana con sus cantos de dioses?
¿Dónde encontraré la paz si aun no logro hallarme?
Exploro cauteloso la estrategia de un errante
Miro envejecer las montañas en un abismo de esperas
Se confabulan las ideas con la noche
y un laberinto de luceros me indica diez puertas
cien caminos, mil senderos de ignorancia.
Diseñando coordenadas ya se van las mariposas
El semen de la tarde preña a una luna infante
de puñados de luces y ojivas de estrellas.
Hoy, ya no es hoy, pero no es aun mañana
Es la hora justa del imposible retorno
Ya las tumbas son espacios melancólicos
y la greda se ha secado entre mis manos.
Canta una rana al costado del estanque
Pía un gorrión desde el blanco lapacho
Una apoteosis de tenue locura
daña la sangre perpleja del alma
¿Hasta cuando?, Vida, ¿hasta donde?
Seguirá el sauce llorando sobre la risa del río
Walter Faila